Un nuevo proyecto de Talker Research, respaldado por Culligan International, encuestó a 2,000 estadounidenses de la población general para conocer cómo perciben la calidad del agua del grifo. Un hallazgo importante de esta encuesta fue que, aunque 3 de cada 4 encuestados dicen que “les importa mucho” lo que ponen en sus cuerpos, el 35% no había pensado en la calidad del agua del grifo en el último año y más de la mitad cree que si el agua sabe bien, es segura para beber.
De igual manera, la mayoría de los encuestados no sabía que arsénico, nitratos o PFAS podrían estar en su agua del grifo. Los contaminantes en el agua también fueron considerados el principal “riesgo invisible” para la vida diaria, por encima de la contaminación del aire y los aditivos alimentarios. Sin embargo, el 51% no había probado su agua en el último año.
“Puede ser confuso entender qué hay en tu agua sin un conocimiento básico sobre la calidad del agua”, dijo el Dr. Eric Roy, jefe de ciencia en Culligan. “Los titulares aumentan esa confusión al seguir destacando preocupaciones de salud derivadas de contaminantes en el agua potable, mientras que los municipios reportan que el agua del grifo cumple con los estándares regulatorios actuales.”
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