Una nueva disposición en la edición de 2025 de la norma ANSI/NSF/CAN 61 ahora permite a los fabricantes de equipos generadores de sustancias químicas in situ (como cloradores electrolíticos) evaluar las sustancias químicas producidas por esos generadores con respecto a la norma separada ANSI/NSF/CAN 60 (que cubre los efectos sobre la salud de las sustancias químicas para el tratamiento del agua potable).
Históricamente, los equipos como los generadores de productos químicos in situ estaban certificados según NSF/ANSI/CAN 61 (que evalúa los componentes de los sistemas de agua potable para detectar la lixiviación de contaminantes), en lugar de que los propios productos químicos generados se evaluaran según NSF/ANSI/CAN 60.
Con la nueva norma, los fabricantes pueden optar por evaluar la producción de su generador in situ según los criterios NSF 60 antes de la venta/instalación. Eso significa que la etiqueta del equipo puede indicar que el producto químico generado cumple con NSF 60, lo que brinda a las empresas de servicios públicos una mayor confianza.
Los requisitos para este camino incluyen:
- el producto químico debe cumplir con el alcance de NSF 60,
- debe someterse a pruebas al nivel máximo de uso,
- debe tomar muestras del generador en condiciones especificadas manualmente, y
- Los manuales/etiquetas del generador deben identificar el MUL (nivel máximo de uso), las materias primas, las concentraciones y el monitoreo responsable de la fuente de agua y la calidad de los químicos producidos.