Según una nueva investigación de la Universidad de Shinshu, un hongo japonés común podría ser un método efectivo para la eliminación de microplásticos con un bajo impacto ambiental. El hongo comestible, nameko, secreta un moco viscoso hecho principalmente de pectina, y los investigadores demostraron que actúa como un floculante para microplásticos y nanoplásticos.
Publicado en Chemosphere, los investigadores prepararon el moco del hongo para usarlo en su investigación sumergiendo los hongos en agua y agitándolos hasta crear una solución de mucílago. También se añadieron iones de hierro (Fe(III)) para tratar el agua contaminada, y las dos soluciones se combinaron en una suspensión con microplásticos.
“La pectina en el mucílago forma un gel con los iones de hierro, lo que ayuda a unir las partículas plásticas en flóculos removibles mediante fuerzas coulómbicas”, explica el Prof. Moriwaki, investigador principal del Departamento de Biología Aplicada.
Las partículas de microplásticos fueron entonces capturadas y agrupadas en flóculos visibles a lo largo de la muestra, logrando una tasa de eliminación del 95.3% para microplásticos de tamaño 1.0 μm. La tasa de eliminación para nanoplásticos de aproximadamente 100 nm alcanzó el 87.4% en las pruebas, y los investigadores se mostraron orgullosos de la rapidez y eficiencia en ambas demostraciones.
Los investigadores concluyeron que se deben realizar más pruebas con el mucílago de nameko, pero abogan por que este proporcione una alternativa biodegradable al tratamiento químico en sistemas avanzados de tratamiento de aguas residuales y purificación de agua a gran escala.