Los investigadores de la Universidad de Temple están desarrollando una tecnología basada en espuma que utiliza burbujas de aire para eliminar productos químicos tóxicos PFAS y microplásticos del agua superficial antes de que llegue a las plantas de tratamiento.
El método funciona introduciendo burbujas de aire que atraen las moléculas de PFAS a través de sus colas hidrofóbicas, atrapando los contaminantes en la superficie de la burbuja a medida que ascienden para formar una espuma que luego puede ser separada y destruida.
Los proveedores de agua están obligados por la EPA a reducir los PFAS a casi cero para 2031, y aunque aún no hay regulaciones federales para los microplásticos, los investigadores enfatizan la importancia de abordar ambos contaminantes simultáneamente, ya que los PFAS pueden adsorberse en las superficies de los microplásticos.
Las pruebas iniciales en muestras del río Schuylkill han mostrado que la tecnología es efectiva para eliminar algunos tipos de PFAS y microplásticos a casi cero, y los investigadores planean asociarse con las utilidades locales de aguas residuales para continuar la investigación.