La contaminación por PFAS se ha convertido en uno de los desafíos más apremiantes para la calidad del agua. Si bien los sitios industriales, las bases militares y los aeropuertos a menudo se citan como las fuentes principales, una nueva investigación revela un problema más generalizado.
Un proyecto financiado por la Water Research Foundation y dirigido por Eva Steinle-Darling, directora de prácticas técnicas de reutilización de agua de Carollo, arroja luz sobre cómo las fuentes domésticas contribuyen con la mayor parte de los PFAS que ingresan a los sistemas de aguas residuales y por qué el control aguas arriba, no el tratamiento. por sí sola, es la clave para lograr soluciones duraderas.
Steinle-Darling explicó que aunque las instalaciones industriales liberan altas concentraciones de PFAS, la mayor carga total proviene de las aguas residuales domésticas. Los productos cotidianos, como champús, agentes de limpieza y artículos de cuidado personal, introducen continuamente PFAS en los sistemas de alcantarillado.
Steinle-Darling explica que la solución a largo plazo reside en el control ascendente mediante regulaciones más estrictas y eliminación gradual de productos.
“En última instancia, lo único que realmente va a cambiar el aprieto en el que nos encontramos es la promoción y las políticas proactivas, no sólo un mejor trato”, concluyó.