Los PFAS siguen siendo uno de los desafíos más difíciles y urgentes del agua: una clase de miles de compuestos persistentes que aún se comprenden sólo parcialmente pero que están profundamente arraigados en la vida moderna y el medio ambiente.
En un episodio de podcast de Waterloop, Peter Grevatt, director ejecutivo de The Water Research Foundation, analiza el estado de la investigación sobre PFAS, incluyendo cómo la ciencia está cerrando brechas críticas de conocimiento y revelando dónde pueden llegar los próximos avances.
Grevatt explica cómo los nuevos métodos de prueba de “PFAS totales” y precursores están ayudando a los investigadores a vislumbrar lo que hay debajo de la superficie: el iceberg más grande de sustancias químicas no medidas. Los estudios nacionales dirigidos por el WRF también están cambiando las suposiciones sobre el origen de las PFAS, mostrando que las aguas residuales domésticas pueden contribuir en una masa total mayor que las fuentes industriales. La IA está comenzando a ayudar en la detección, con investigaciones preliminares sobre la “toma de huellas dactilares” de firmas de PFAS en sitios de entrenamiento contra incendios, vertederos y otras fuentes para ayudar a las empresas de servicios públicos a identificar dónde se origina la contaminación.
Cuando se trata de soluciones, Grevatt describe un campo en movimiento en lugar de respuestas terminadas. El carbón activado granular, el intercambio iónico y la ósmosis inversa siguen siendo caballos de batalla confiables, pero sus limitaciones (especialmente con las PFAS de cadena corta) están impulsando estudios sobre medios de tratamiento personalizados y tecnologías de destrucción de menor costo. Grevatt también destaca la creciente investigación sobre las PFAS en biosólidos y la búsqueda global de opciones de gestión seguras, desde la aplicación al suelo hasta su eliminación.