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Grupos de Defensa del Agua Potable Critican las Leyes sobre el Derecho a la Información del Consumidor

Por Kelly A. Reynolds, MSPH, PhD

¿Cómo saber si su agua potable es segura? Para muchos, la respuesta a esa pregunta es: si sabe y huele bien. Sin embargo, la mayoría de los contaminantes del agua potable de principal preocupación para la salud no tienen sabor ni olor detectables. Las leyes estadounidenses exigen que los consumidores tengan derecho a saber qué contaminantes han sido encontrado en los suministros municipales de agua potable. Si bien hay fuentes de información documentadas disponibles, el contenido es difícil de acceder y comprender para los que no son profesionales en la materia. Los grupos de defensa de los consumidores de agua potable exigen un cambio.

Es la ley
Las leyes federales, incluida la Ley de Agua Potable Segura (SDWA, por sus siglas en inglés) de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos de 1974, han sido implementadas para exigir la provisión de informes anuales de calidad del agua a los consumidores que reciben servicios de fuentes de agua municipales. Esto incluye aproximadamente 300 millones de clientes atendidos por más de 57,000 empresas de servicios públicos. Según el Registro Federal de los Estados Unidos: “Las enmiendas de 1996 a la Ley de Agua Potable Segura contienen amplias disposiciones para la participación del consumidor y el derecho a saber que anuncian una nueva era de participación pública en la protección del agua potable. Estas disposiciones se basan en el principio de que los consumidores tienen derecho a saber qué hay en el agua potable y de dónde proviene antes de abrir el grifo. Con la información proporcionada en estas disposiciones, los consumidores estarán en mejores condiciones de tomar decisiones de salud para ellos y sus familias”. [1]
Las disposiciones sobre el derecho a saber de la SDWA se fueron impuestas para aumentar la conciencia del consumidor con el objetivo de promover un diálogo entre los consumidores y las compañías de servicios públicos, ayudar a los consumidores, especialmente a aquellos con necesidades especiales de salud, a tomar decisiones informadas con respecto a su agua potable y tener acceso a la información sobre contaminantes del agua regulados y no regulados. A través de informes anuales, conocidos como Informes de Confianza del Consumidor (CCR, por sus siglas en inglés), distribuidos a través de las facturas de agua residencial, se informa al público sobre las amenazas al suministro de agua potable. [2]
Nuevamente, según el Registro Federal: “Las disposiciones brindan oportunidades sin precedentes para que el público participe en las decisiones relacionadas con la protección de sus suministros de agua”. [1] Si bien esto parece un buen plan, el problema es que muchas personas no conscientes de los CCRs y otros los encontraron difíciles de entender. [3] Un estudio encontró que solo el 37 por ciento de los encuestados recordaba haber recibido su CCR y el 29 por ciento indicó que había leído la información. Curiosamente, el 71 por ciento informó que tenía confianza o mucha confianza en la calidad y seguridad del agua del grifo.

Brechas en la comunicación de riesgos
Hay muchas influencias sociales y psicológicas en la comunicación de riesgos, pero lo básico de una mensajería eficaz es generar confianza con la población de interés y proporcionar con seguridad información clara y concisa. En relación con los CCRs, los investigadores han identificado que los recursos actuales pueden no ser fácilmente accesibles, localizados o atractivos y comprensibles para el usuario. Una revisión encontró que los CCRs fueron redactados al nivel del 11vo al 14vo grado, a pesar de las recomendaciones del Instituto Nacional de Salud de que las comunicaciones de salud pública se redactaran al nivel de 6to o 7mo grado. [3] La Ley de Infraestructuras de Agua de Estados Unidos de 2018 ordenó cambios en los CCRs con una fecha límite de octubre de 2020 para la EPA de los Estados Unidos para 1) exigir que las empresas de servicios públicos que atienden a más de 10,000 personas por año proporcionen CCRs al menos dos veces al año; 2) ofrecer una opción para la entrega electrónica; 3) aumentar la “legibilidad, claridad y comprensibilidad” y “precisión” de la información contenida en los CCRs y 4) incluir información específica sobre los esfuerzos de control de la corrosión (ésta fue la causa principal del problema del plomo en Flint, Michigan). Se esperaba que estos requisitos mejoraran la comunicación de riesgos con respecto a la calidad y seguridad del suministro de agua para el público.
Lamentablemente, la EPA de los Estados Unidos no cumplió con la fecha límite de octubre de 2020 y, en enero, el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC, por sus siglas en inglés) presentó una demanda contra esa agencia gubernamental. [4] La orden judicial declaró que la complejidad de los CCRs “debilita su propósito previsto y el público puede no obtener información clara y oportuna sobre los riesgos potenciales del agua potable contaminada” y que “al no emitir las reglas revisadas requeridas por la ley, la EPA está negando a los miembros del público información importante sobre las amenazas para la salud que pueden enfrentar debido a la contaminación del agua potable”. El NRDC planteó además la cuestión de impedir la justicia ambiental, destacando que las comunidades de color y las comunidades de bajos ingresos experimentan tasas desproporcionadas de violaciones del agua potable, mayores cargas para la salud y una mayor adversidad debido a la falta de comunicaciones claras sobre la calidad y los riesgos del agua potable.

Mejorando el acceso
Reconociendo la necesidad de responder, la EPA de los Estados Unidos ya ha anunciado fondos para aumentar la conciencia pública sobre el monitoreo y la presentación de informes de la calidad del agua, específicamente relacionados con los sistemas de agua privados, como los pozos de propiedad individual, que no están bajo la jurisdicción de la SDWA. Aunque sigue siendo difícil de navegar, la agencia proporciona instrucciones y orientación a las empresas de servicios públicos sobre cómo comunicar eficazmente los resultados del monitoreo en los CCRs, así como instrucciones para los consumidores sobre cómo interpretar la información. [2]
Otras agencias, incluyendo NSF International, brindan orientación adicional sobre cómo interpretar los CCRs. En su sitio web, NSF guía a los consumidores a través de informes de ejemplo y proporciona un diccionario de términos de datos. [5] Reconociendo la necesidad de mejorar los recursos educativos y herramientas de fácil acceso relacionadas con la calidad del agua potable en o cerca del punto de uso, la Asociación de Calidad del Agua (WQA, por sus siglas en inglés) y la Fundación de Investigación de la Calidad del Agua (WQRF, por r sus siglas en inglés) se han comprometido a apoyar el desarrollo de recursos accesibles al consumidor sobre la frecuencia de la contaminación y opciones de tratamiento.
Un ejemplo es el esfuerzo de recopilación de datos financiado por WQRF que recopiló aproximadamente 60 millones de puntos de datos durante un período de 10 años, rastreando la calidad histórica del agua por región. [6] La herramienta, conocida como Mapa de Ocurrencia de Contaminantes, apunta actualmente a 57 contaminantes regulados diferentes. Otro proyecto financiado por WQRF, en colaboración con la Universidad de Arizona (UA, por sus siglas en inglés), se enfoca en el desarrollo de herramientas en línea para reportar información regional sobre contaminantes, basándose en el Mapa de Ocurrencia de Contaminantes e identificando aún más las tecnologías de tratamiento de POU. [7] El propósito de este proyecto es crear una herramienta para que los consumidores busquen fácilmente la ocurrencia de contaminantes prioritarios del agua potable a nivel nacional y en su región, se vinculen a información simplificada de resultados de salud e identifiquen tecnologías de tratamiento apropiadas para el punto de uso y punto de ingreso, todo en un solo lugar.
En general, el objetivo es desarrollar estrategias de comunicación efectivas que incluyan comunicaciones breves en forma de microblastos de video de dos a cinco minutos, entrevistas con expertos no técnicos y resúmenes prácticos e informativos dirigidos al consumidor. Además, se desarrollará información para que los miembros de la industria la compartan con los clientes para promover debates sobre el agua y los impactos en la salud.

Aumentado el conocimiento, las actitudes y percepciones de los consumidores
La prevalencia de contaminantes presentes y emergentes en el agua continúa impulsando la necesidad de una educación precisa del consumidor de fuentes confiables sobre los beneficios de las aplicaciones de punto de uso/punto de ingreso. Si bien la mayoría de los consumidores informan preocupaciones sobre la calidad de su agua potable, muchos carecen de un conocimiento utilizable de los riesgos y de estrategias de mitigación adecuadas. [8,9] Es necesario contar con herramientas en línea fáciles de usar destinadas a aumentar el conocimiento, las actitudes y percepciones (CAPs) de los consumidores sobre los beneficios del tratamiento en el punto de uso. Se espera que una mejora en CAPs lleve a decisiones mejor informadas de los consumidores para capacitar a las personas a mejorar su salud.

Referencias
[1] US EPA. Consumer Confidence Reports: Final Rule. 1998. https://www.govinfo.gov/content/pkg/FR-1998-02-13/html/98-3752.htm. Accessed February 11, 2021.
[2] US EPA. Safe Drinking Water Act: Consumer Confidence Reports (CCR). https://www.epa.gov/ccr. Accessed February 11, 2021.
[3] Evans J, Carpenter AT. Utility approaches to evaluating the effectiveness of consumer confidence reports. Util Policy. 2019;58:136-144.doi:10.1016/j.jup.2019.05.004
[4] UNITED STATES DISTRICT COURT FOR THE SOUTHERN DISTRICT OF NEW YORK. Complaint for declaratory and injunctive relief: Natural Resources Defense Council v. Andrew Wheeler, US EPA. Case 1:21-cv-00461-VEC.
[5] NSF International. Consumer Confidence Reports (CCRs). https://www.nsf.org/knowledge-library/consumer-confidence-reports. Accessed February 11, 2021.
[6] WQA. WQRF-funded data collection yields contaminant map. https://www.wqa.org/resources/news-releases/id/287/wqrf-funded-data-collectionyields-contaminant-map. Accessed February 11, 2021.
[7] WC&P International. Global Spotlight – WCP Online. http://wcponline.com/2021/01/15/global-spotlight-150/. Published 2021. Accessed February 11, 2021.
[8] U.S. Drinking Water Filtration and Treatment Survey. NSF International. https://www.nsf.org/knowledge-library/drinking-water-filtration-treatment-survey. Accessed February 11, 2021.
[9] WQA. Summary & Highlights: National Study of Consumers’ Opinions & Perceptions Regarding Water Quality. Water Quality Association. http://wqa.org/Portals/0/Publications/ConsumerStudy2019_Public.pdf. Published 2019. Accessed February 11, 2021.

Acerca de la autora
La Dra. Kelly A. Reynolds es profesora en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Arizona; Preside el Departamento de Comunidad, Medio Ambiente y Política; es Directora del Programa de Ciencias de Salud Ambiental y Directora del Centro del Medio Ambiente, Ciencias de la Exposición y Evaluación de Riesgos (ESRAC, por sus siglas en inglés). Tiene una Maestría en Ciencias en salud pública (MSPH) de Universidad del Sur de Florida (USF) y un doctorado en microbiología de la Universidad de Arizona (UA). La Dra. Reynolds es Editora de Salud Pública de WC&P y exmiembro del Comité de Revisión Técnica. Puede comunicarse con ella por correo electrónico en: reynolds@u.arizona.edu

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