Agua Latinoamerica

Prevención de la Propagación de COVID-19 en el Lugar de Trabajo

Por Kelly A. Reynolds, MSPH, PhD

En muchas regiones, la reapertura de las empresas luego de cierres ocasionados por la pandemia ha sido asociada con un aumento en la exposición al SARS-CoV-2 y las tasas de infección por COVID-19. Por naturaleza, la industria de tratamiento de agua en el punto de uso implica una interacción frecuente con el personal en entornos de fabricación y montaje, y con los consumidores en los hogares y otros entornos ocupacionales (es decir, hoteles, centros de salud, restaurantes, etc.). A pesar de que existe una gran incertidumbre sobre cuándo y dónde se propagará el contagio, hay varias normas y mejores prácticas que pueden aplicarse para reducir drásticamente los riesgos adversos para la salud.

Modos de transmisión
Se ha demostrado que el SARS-CoV-2 permanece infeccioso en los aerosoles durante horas y días en las superficies.(1) El ciclo de transmisión se completa mediante la inhalación directa y los contactos de superficie-a-mano-a-cara, en los que el virus puede invadir las membranas mucosas de los ojos, la nariz y la boca. Aunque son posibles las rutas de transmisión de aerosol y de superficie, la mayoría de los expertos están de acuerdo en que el virus se transmite principalmente a través de gotas grandes.
Para definir la propagación del SARS-CoV-2, es necesario distinguir primero entre la propagación a través de una gotita grande y la propagación en el aire. Por definición, los organismos diseminados por la ruta aérea permanecen suspendidos en el aire en pequeñas gotas respiratorias, conocidas como núcleos de gotas. Estas partículas también tienden a extenderse a mayores distancias de la fuente. Por el contrario, las gotas grandes se depositan rápidamente desde el aire en las superficies, dejando un tiempo muy limitado para la exposición desde espacios aéreos y en relación con distancias más cortas de propagación. Aunque se definen de manera inconsistente, los aerosoles (núcleos de gotas) generalmente se consideran partículas de menos de 5 μm de diámetro, mientras que las gotas grandes incluyen partículas de más de 5 μm.(2)
Las gotitas pueden ser expulsadas al toser, estornudar, hablar e incluso al respirar. A pesar de que los individuos asintomáticos y presintomáticos pueden eliminar el virus, aquéllos que son sintomáticos parecen expulsar mayores concentraciones de organismos al medio ambiente. La dosis infecciosa parece ser baja, al nivel de cientos de virus.

Las 3 Ts del control pandémico
Uno de los mayores retos durante la pandemia de COVID-19 es que el 25 por ciento o más de los portadores infectados no tienen síntomas, pero aun así pueden transmitir el virus a otros. Por lo tanto, además de alentar a los empleados enfermos a quedarse en casa, es necesario implementar precauciones de seguridad adicionales. Desde mediados de marzo, las organizaciones de salud han promovido un aumento en el seguimiento de las tres estrategias “T” en inglés, que incluyen las Pruebas (Testing), la Localización (Tracing) y el Tratamiento (Treatment) para disminuir la tasa de la pandemia. Esta estrategia se ha utilizado para detener otros brotes de virus, como el ébola.
Se han desarrollado rápidamente nuevas opciones de prueba para el SARSCoV-2 dirigidas a la sangre, las mucosas o la saliva. El hisopado de las mucosas y la saliva pueden detectar una infección activa, mientras que las pruebas de sangre (serología) pueden detectar los niveles de anticuerpos producidos como la respuesta inmune del cuerpo a la infección. Los anticuerpos son generalmente detectables después de aproximadamente una semana después de la exposición al virus y pueden persistir durante meses o años después de la infección.
Un beneficio de las pruebas (Tests) es que los pacientes que dan positivo pueden comenzar el aislamiento activo y ayudar a determinar con quién podrían haber estado en contacto. Muchos departamentos de salud estatales y de los condados tienen centros activos de localización (Tracing) de contactos que pueden notificar a las personas y advertirles que podrían haber estado expuestos al SARS-CoV-2. Pueden proporcionar información sobre cómo autocontrolarse y evitar el contacto con otras personas durante 14 días, para asegurarse de que no desarrollen síntomas o propaguen la infección a otras personas, incluso en ausencia de síntomas.
La última “T” final consiste en el Tratamiento (Treatment). Actualmente, no existen tratamientos definitivos contra COVID-19 más allá de las terapias de apoyo. El plasma sanguíneo de pacientes previamente infectados y recuperados es prometedor, pero se necesita más investigación para evaluar completamente su eficacia. En ausencia de una vacuna o tratamiento, los controles ambientales y a nivel de población proporcionan defensas primarias.

La Pirámide de la Prevención
Investigadores de la Universidad de Arizona compilaron una guía de reapertura para lugares de trabajo que se resume en la pirámide de prevención invertida para reducir los riesgos de exposición al SARS-CoV-2 (Figura 1).(3)
Las estrategias clave incluyen: Practicar el distanciamiento de al menos seis pies (1.83 metros). Esta recomendación se basó en el supuesto de que las gotas grandes son la ruta principal de transmisión y que la solución de los virus dispersos ocurriría cerca de la fuente infectada. Sin embargo, cada vez más pruebas sugieren que los aerosoles también pueden desempeñar un papel importante y que la distancia de seis pies debe extenderse, especialmente en entornos interiores.(4) Las reuniones deben limitarse a menos de 10 personas. Minimizar las áreas de reunión comunales. Siempre que sea posible, permitir que los empleados trabajen desde su casa. La ocupación de baja densidad puede ayudar a reducir la carga biológica general en espacios cerrados.
Los controles de flujo de aire se pueden diseñar en el lugar de trabajo. El aumento de la ventilación, una estrategia común en entornos de atención médica consiste en la utilización de tasas de cambio de aire para aumentar las relaciones de aire fresco y diluir los contaminantes. Las barreras físicas son otros controles pasivos que pueden ayudar a minimizar la propagación de gotas.
Los controles administrativos también son acciones importantes. Los horarios alternos, apoyar el uso de días de inactividad por enfermedad, la creación de planes de comunicación de emergencia, el fomento del autocontrol y la creación de una cultura en la que se valoren y recompensen las prácticas de higiene pueden ayudar a mantener una fuerza laboral saludable. Coloque estaciones de desinfección de manos en varias partes del lugar de trabajo o proporcione productos tamaño mini (para viajeros) para los trabajadores de campo. Proporcione toallitas y toallitas desinfectantes y use botes de basura sin contacto. Establezca una rutina para desinfectar las superficies de alto contacto, como perillas de puertas, botones de elevadores, teléfonos, áreas de cocina y teclados.
Las medidas de protección individuales, como el uso de desinfectantes para manos, desinfectantes de superficies y coberturas faciales (mascarillas) pueden ser muy efectivas para reducir los riesgos para la salud, pero a menudo son consideradas como las medidas de control menos efectivas, debido a la posibilidad de un uso inadecuado o la falta de mantenimiento. Los paños faciales deben manipularse y lavarse mínimamente a diario.
Además, existe una diferencia entre el equipo de protección personal (EPP) diseñado para proteger al usuario de la exposición, en comparación con las coberturas faciales de comodidad personal que tienen la intención de minimizar la contribución de virus en el medio ambiente. El EPP debe reservarse para que el personal de atención médica maximice su protección contra exposiciones conocidas mientras trabaja con pacientes sintomáticos. El EPP también debe priorizarse para las poblaciones de alto riesgo, incluidas las personas inmunocomprometidas y las personas de edad avanzada.
Las coberturas faciales de tela (las mascarillas de confort comunes) son beneficiosas para reducir la transmisión de gotas. Recientemente, un estudio mostró que las mascarillas faciales eran una de las principales acciones asociadas con la reducción de la transmisión comunitaria de SARSCoV-2.(5) El distanciamiento social por sí solo no era suficiente para la protección pública.

Una última palabra
Maximizar la seguridad en el lugar de trabajo en relación con la exposición a agentes infecciosos requiere un enfoque de varias barreras. Las prácticas detalladas en la Pirámide de Prevención proporcionan una guía mínima para evitar la exposición. La realización de una evaluación del lugar de trabajo o de la exposición en relación con los comportamientos y prácticas individuales es imprescindible para desarrollar controles efectivos que sean prácticos para su lugar de trabajo. La información sobre el SARS-CoV-2 y la enfermedad COVID-19 se está expandiendo rápidamente. Para obtener información confiable y las actualizaciones más recientes, consulte el sitio de Internet de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, en inglés): https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/index.html

Referencias
(1) Van Doremalen N, Bushmaker T, Morris DH, et al. Aerosol and surface stability of SARS-CoV-2 as compared with SARS-CoV-1. N Engl J Med. 2020;382(16):1564-1567. DOI:10.1056/NEJMc2004973
(2) World Health Organization(WHO). Infection prevention and control of epidemic- and pandemic-prone acute respiratory infections in health care. WHO Guide. 2014:1-156. http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/112656/1/9789241507134_eng.pdf?ua=1.
(3) Workplace Reopening Guide. Mel and Enid Zuckerman College of Public Health. https://publichealth.arizona.edu/news/2020/workplacereopening- guide. Accessed June 19, 2020.
(4) Jayaweera M, Perera H, Gunawardana B, Manatunge J. Transmission of COVID-19 virus by droplets and aerosols: A critical review on the unresolved dichotomy. Environ Res. June 2020:109819. DOI:10.1016/j. envres.2020.109819
(5) Zhang R, Li Y, Zhang AL, Wang Y, Molina MJ. Identifying airborne transmission as the dominant route for the spread of COVID-19. Proc Natl Acad Sci. June 2020:202009637. DOI:10.1073/pnas.2009637117

Acerca de la autora
La Dra. Kelly A. Reynolds es profesora en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Arizona; Preside el Departamento de Comunidad, Medio Ambiente y Política; es Directora del Programa de Ciencias de Salud Ambiental y Directora del Centro del Medio Ambiente, Ciencias de la Exposición y Evaluación de Riesgos (ESRAC, por sus siglas en inglés). Tiene una Maestría en Ciencias en salud pública (MSPH) de la Universidad del Sur de la Florida y un doctorado en microbiología de la Universidad de Arizona. La Dra. Reynolds es Editora de Salud Pública de WC&P y exmiembro del Comité de Revisión Técnica. Puede comunicarse con ella por correo electrónico en: reynolds@u.arizona.edu

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