Agua Latinoamerica

Almacenamiento de Agua Tratada e Inquietudes de Calidad

Por Kelly A. Reynolds, MSPH, PhD

El sistema municipal de distribución de agua potable es una red de distribución compleja diseñada para proporcionar necesidades adecuadas de agua potable a comunidades completas. Se ha publicado mucha información relativa a las preocupaciones sobre la integridad del sistema de distribución y la capacidad de proporcionar agua segura y constante a los consumidores. Las necesidades de mejoras de infraestructura, respuesta rápida a roturas y fugas en las tuberías, control de biopelículas y prevención de eventos de intrusión, pérdidas de presión y pérdidas de carga, son tan sólo algunos de los problemas de suministro de calidad del agua. Menos comunes son las discusiones sobre el almacenamiento de agua segura antes de su distribución. Si bien existen normas y directrices de la industria, mantener la calidad del agua durante un almacenamiento prolongado presenta desafíos e incertidumbres adicionales para los usuarios.

Fallas de almacenamiento
Los sistemas de almacenamiento de agua están diseñados para equilibrar las demandas de volumen y administrar los diferenciales de presión en el sistema de distribución. Además sirven como reservorios secundarios para la supresión de incendios o para necesidades de agua de emergencia. El manejo deficiente de la edad y la mezcla adecuada de los suministros de agua almacenados pueden ocasionar problemas importantes, incluyendo un mayor crecimiento microbiano y cambios químicos (ver Tabla 1).

La mayoría de los tanques son depósitos de almacenamiento elevados o en el suelo. Los tanques de almacenamiento en el suelo pueden estar bajo tierra, parcialmente enterrados o completamente sobre el suelo, y pueden o no estar cubiertos. Las aves y los insectos pueden transmitir patógenos microbianos a los tanques de almacenamiento sin tapaderas o con sellos deficientes. Las encuestas sanitarias han revelado hasta un 25 por ciento (n = 60 – 75 tanques inspeccionados por año) de “defectos sanitarios serios” durante las inspecciones anuales de tanques en algunas regiones, lo que aumenta el recuento de bacterias a lo largo del sistema de distribución.(2) La Salmonella, Campylobacter, Vibrio y Cryptosporidium son sólo algunos de los patógenos microbianos transmitidos por las aves y las aves acuáticas. Varios patógenos también han sido asociados con brotes de agua potable vinculados a condiciones de almacenamiento insalubres.
Las fallas de diversos grados han sido noticia en los titulares de los medios de comunicación, reduciendo la confianza del consumidor en la entrega de agua de calidad. Según varios medios locales de la ciudad de Nueva York, incluyendo City & State, New York y Fox 5 News, los Informes Anuales de Inspección de Tanques de Techo de la New York City Housing Authority (Autoridad de Vivienda de la Ciudad de Nueva York), mostraron evidencias de infracciones sanitarias significativas en las que los tanques de madera para el almacenamiento de agua estaban contaminados con animales e insectos.(3,4) Los residentes que podían hacerlo, compraban agua embotellada debido a que el agua de la llave era “demasiado oscura, fea” para consumir.
Los tanques de almacenamiento también pueden proporcionar una fuente de inseguridad como punto de entrada para la posible intrusión a través de actos de vandalismo o terrorismo. La variabilidad del diseño, las condiciones, la seguridad y el mantenimiento, crean una situación compleja de posible exposición a los contaminantes del agua potable de las aproximadamente 154,000 instalaciones de almacenamiento de agua tratada que hay en los Estados Unidos.(5)

Necesidades de monitoreo e inspección
El aumento en la turbidez, el agua tibia y el mal sabor y olor, son indicadores potencialmente serios de problemas en los tanques de almacenamiento en el punto de consumo. Idealmente, los problemas deben identificarse antes de los informes del consumidor sobre un cambio en la estética. El monitoreo e inspección cotidiana pueden ser utilizados para identificar los problemas a tiempo. La disminución de los residuos desinfectantes, el aumento de los niveles de subproductos de la desinfección SPDs), el recuento elevado de bacterias y el aumento de los niveles de nitrito/nitrato, son ejemplos de indicadores en los que puede ser necesaria una acción correctiva. La inspección apropiada, la circulación del agua y la limpieza son imperativas para la seguridad. La calidad puede verse afectada por las condiciones del agua de origen y el tratamiento, los planes de mantenimiento del tanque, los materiales y la antigüedad del sistema, la hidráulica y el diseño, e incluso la temperatura o las condiciones climáticas. Los tanques deben ser inspeccionados regularmente por un profesional de la industria para asegurarse de que no haya problemas con la estructura interior o exterior, o la integridad sanitaria general.
La inspección del estado general del tanque, así como de las aberturas no protegidas (evidentes por fugas o luz que ingresa) son observaciones estándar que deben hacerse cada uno a cuatro meses. Además, la observación de las cubiertas/tapaderas, sellos, desbordamientos o respiraderos, pantallas, escotillas de acceso, desagües y cualquier bloqueo extraño (sedimentos, escombros, corrosión, insectos, hojas o cadáveres de animales) debe ser parte de una lista de verificación de inspección. Las inspecciones pueden implicar vaciar por completo el tanque o mantener el tanque lleno y usar una cámara sumergible y operada a distancia para visualizar las estructuras interiores. Las acciones correctivas son necesarias si se identifican deficiencias significativas. Los tanques deben lavarse al menos cada tres años y más a menudo cuando los suministros de la fuente tengan un historial de problemas de sedimentos. La medición de la profundidad del sedimento durante las inspecciones cotidianas puede proporcionar un registro de los cambios a lo largo del tiempo y ayudar a tomar decisiones sobre la frecuencia de limpieza.

Radar regulatorio
Según una encuesta de la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) de 2003, de los US$277 mil millones necesarios en los próximos 20 años para mejoras en la infraestructura de agua potable, aproximadamente US$25 mil millones se destinan a necesidades de proyectos de almacenamiento.(6) Cómo se priorizarán estas inversiones no es claro ni uniforme en todos los estados. Además, las directivas de los estados sobre el mantenimiento requerido, la inspección exhaustiva y las frecuencias de limpieza son muy variadas e incluso auto-dirigidas por los servicios públicos locales.
No hay reglamentos federales específicos para el monitoreo de la calidad del agua ni para la inspección de las instalaciones de almacenamiento. Sin embargo, la EPA proporciona una guía sobre cómo inspeccionar y limpiar los tanques de almacenamiento de agua tratada.(1) Alrededor de 2002, se publicó una serie de artículos como recurso para la EPA, en previsión de una revisión de la Regla de Coliformes Totales (TCR) que podría incluir los tanques de almacenamiento de agua tratada y otros problemas del sistema de distribución. Sin embargo, en la versión final revisada de la TCR de 2013, los tanques de almacenamiento no fueron incluidos para el control regulatorio. Más recientemente, el Director de la Oficina de Aguas Subterráneas y Agua Potable de la EPA identificó los tanques de almacenamiento como uno de los principales problemas emergentes en el radar regulatorio.(7)
Los informes de deficiencia, la falta de una norma federal exigible y una multitud de vulnerabilidades conocidas asociadas con las instalaciones de almacenamiento de agua tratada, son argumentos sólidos para una barrera final de protección en el punto de uso del consumo de agua. Según la literatura publicada, pocos estudios se centran actualmente en instalaciones de almacenamiento de agua tratada, a pesar de una lista de preocupaciones publicadas en los informes de 2002 para informar las posibles revisiones a la TCR. Los titulares recientes de los medios de comunicación pueden tener un impacto en la priorización de las evaluaciones de la calidad del agua y los controles para los tanques de almacenamiento en el futuro.

Referencias
(1) AWWA. American Water Works Association for the EPA. Finished Water Storage Facilities. Washington, D.C.; 2002.https://www.epa.gov/sites/production/files/2015-09/documents/2007_05_18_disinfection_tcr_whitepaper_tcr_storage.pdf Accessed August 14, 2018.
(2) LeChevallier MW. Conducting self-assessments under the revised Total Coliform Rule. 2014;106(9):90-102.
(3) Runyeon F. Inspectors reported contamination in water tanks. City & State, New York. https://www.cityandstateny.com/articles/politics/new-york-city/nycha-contamination-water-tanks. Published July 31, 2018.
(4) Arschin D. Contamination of NYCHA water tanks went unreported. 2018. www.fox5ny.com/news/nycha-water-tanks-contamination. Accessed August 15, 2018.
(5) National Research Council. Drinking Water Distribution Systems. Washington, D.C.: National Academies Press; 2006. doi:10.17226/11728
(6) AWWA. American Water Works Association for the EPA. Distribution System Inventory, Integrity and Water Quality Background and Disclaimer. 2007. Accessed August 14, 2018.
(7) Roberson JA. Thinking About Your Finished Water Storage Tanks. J Am Water Works Assoc. 2014;106(7):23-26. doi:10.5942/jawwa.2014.106.0101

Acerca de la autora
La Dra. Kelly A. Reynolds es Catedrática Asociada en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Arizona (UA). Posee una Maestría de Ciencias en salud pública (MSPH) de la Universidad del Sur de Florida (USF) y un doctorado en microbiología de la UA. La Dra. Reynolds se desempeña como Editora de Salud Pública para nuestra publicación hermana en lengua inglesa WC&P y fue anteriormente integrante del Comité de Revisión Técnica. Puede ser contactada por correo electrónico en reynolds@u.arizona.edu

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